CARLOS OTERO: LA VIDA TE DA PELLIZCOS…
Caricatura: Pedro Méndez Suárez
Un sonado pellizco a Carlos Otero lo hizo despertar de un sueño de ilusiones hacia una realidad de pesadillas, al creer que con vender su alma sería invulnerable a las diabluras del sistema. Por estos días, la comidilla en Miami es que cesantearon al presentador del programa «Pellízcame que estoy soñando», del anticuban
o Canal 41, de América TV donde ¿animaba?
Según el sitio web de El Duende de Miami —dedicado a revelar la suciedad de políticos, mafiosos y poderosos de esa ciudad, entre otras novedades—: «El pellizco que le dieron fue tan g rande con la cancelación de su contrato que (…) anda al borde de un ataque de nervios, pidiendo agua por señas, dando desesperados gritos de “traición, traición”; acusando de ello al gordito comediante Carlucho, el mismo que hizo los arreglos para traerlo de Cuba y que ahora es quien lo pellizcó en dicha sea la parte, para quedarse de dueño de su espacio en televisión».
De acuerdo con El Duende, hay varias versiones del despido de Otero. Entre ellas, el bajísimo rating y mala calidad de su programa, y —¡la más sorprendente!— el intento del presentador de solicitar permiso para volver a Cuba, arrepentido de haberse dejado llevar por la tentación del «sueño americano», de lo cual se enteró Omar Romay, el argentino dueño del canal y férreo anticubano, quien no lo pensó dos veces para darle un puntapié, temeroso de un escándalo por el regreso de Otero a La Habana.
Luego de irse tras los cantos de sirena, a finales del 2008, el susodicho presentador llegó al sur de la Florida sobre arenas movedizas. A raíz de su partida se suscitaron cientos de comentarios en los más disímiles escenarios, como los foros de discusión en Internet. En uno ellos, se observaron opiniones como estas:
«Traidor no es el que se va, irse es un derecho. Carlos, como otros muchos, decidió marchar y lo hizo. Te conviertes en traidor cuando reniegas de lo que dejas detrás y te pones hablar kk por los 4 costados para ganar favores; aparte de traidor, te vuelves indigno.» (YINYANG)
«Efectivamente, eso fue lo que ocurrió con este señor, cuando llegó allá comenzó hablar mier…… para ganarse la confianza y un trabajito para sobrevivir, así olvidó lo querido que era por el pueblo cubano, entonces traicionó todo un pueblo que lo admiraba y quería por un poco de dinero.» (Ernesto de Santiago de Cuba)
«Carlos se fue porque quiso/fue detrás de más dinero/y al traicionarnos, Otero/traiciona a lo que lo hizo./Lo que ha dicho es enfermizo,/porque esta Revolución/le dio voz, le dio actuación,/y el escucharlo da risa:/Carlos Otero realiza/un gran acto de traición.» Segismundo, poeta
Mientras, las palabras de Alian Zamora fueron proféticas:
«Nada, que él también tiene un precio, ahora se la pasa como un furibundo contrarrevolucionario, pronto (aunque quiera Dios que no lo permita), lo veremos pasando el trabajo que todos ellos pasan cuando llegan al paraíso, sin dudas tuvo sus razones para hacer lo que hizo, pero creo que nunca las tuvo para abandonar a su pueblo y para hablar todo lo que habló».
Sin embargo, el trastazo no ocurrió de un día para otro. Desde su comienzo en el programa, en los primeros meses del 2009, la crisis económica ya se abalanzaba sobre la televisora en la que era peón de ajedrez en la política contra Cuba. Por lo tanto, en cualquier momento podía ser sacrificado por la situación financiera, además de la baja calidad y mal gusto del show.
Otero pensó que por su popularidad en la televisión cubana, allá sería considerado un peje gordo e intocable. Cumplió con el protocolo para «figuras» de su talla al hablar mal de la Revolución públicamente. Incluso —como señalan en un artículo del sitio www.kaosenlared.net— ya se había aprendido el guión para representar el papel de detractor del sistema cubano y, una vez cumplido con el obligatorio «requisito», se embolsilló el contrato.
Revelan en la misma información que una fuente bien relacionada con el medio comentó que las ganancias de Otero por la conducción de «Pellízcame…», ni siquiera se acercaban a las prometidas inicialmente, sintiéndose engañado en los términos del convenio.
También, el cesanteado animador siempre estuvo bajo fuerte presión por parte de los amos de la empresa, si no cumplía con el compromiso de llevar al programa a otros artistas de la Isla, con el fin de aumentar el raiting de la cadena, en feroz guerra con su homóloga Mega TV (Canal 22).
Se rumora que el defenestrado será sustituido por el actor y locutor Omar Moinello, recordado por su papel en la película Caravana.
En fin, que míster Carlos Otero se quedó colgado de la brocha, al explotarle la burbuja donde creyó vivir feliz para siempre. De la ilusión pasó a la pesadilla, cuyo pellizco fue tan fuerte que los gritos se escuchan en todo Miami. ¿Con qué soñará ahora?
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febrero 17, 2011 a 12:37 am
Carlos era muy querido por su pueblo. Debe estar sufriendo la nostalgia de ese cariño que le prodigaban las cubanas y los cubanos por doquier. ¿Dónde quedó su risa, su humor, su alegría?. “Roma paga a los traidores, pero los desprecia”.